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Marina Miguélez: "Quiero romper con el exilio y ganarme la vida sin renunciar a vivir en casa"

Actualizado: 22 de oct de 2019

Perteneciente a una familia de bailarines, Marina Miguélez empezó a estudiar danza en el conservatorio de su ciudad. Más tarde, la malagueña se trasladó a Madrid, donde se formó en la Escuela de Víctor Ullate y en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma, al mismo tiempo que se titulaba en Periodismo por la Complutense.


No obstante, la mayor parte de su carrera la desarrolló en Alemania, donde fue premiada por su trayectoria profesional por el Ministerio. Además, ha trabajado en grandes compañías como Arte360, el Ballet Estatal de Saarland, Goyo Montero en Compañía y el Ballet Estatal de Núremberg, entre otras.


En esta última, tuvo la oportunidad de bailar piezas de grandes coreógrafos como Jiři Killian, Ohad Naharin, Johan Inger, Mats Ek, Nacho Duato o Crystal Pite, trabajando en muchas ocasiones directamente con ellos.


Finalista en el XXI Festival Internacional de Teatro Solo Tanz y premiada por la Mejor Coreografía en el Certamen Internacional de Danza de La Caja del Arte; ahora, Marina Miguélez ha vuelto a España, donde trabaja como coreógrafa y profesora de danza.



Pregunta: ¿Cómo definirías tu trabajo?


Respuesta: Mi trabajo son cuatro trabajos: soy coreógrafa, profesora de danza, bailarina y gerente de mi propia compañía de danza. Es apasionante y muy complejo hacer posible la parte artística gracias a la parte administrativa. Es un trabajo en el que aprendo cada día, y cada día lo amo más.


"En Alemania, la gente conoce a los bailarines de su ciudad, se sienten orgullosos, sienten a la compañía como propia"

P: ¿Por qué decidiste irte al extranjero?


R: Porque me hicieron una oferta casi imposible en España: un contrato fijo de mínimo dos años, con una riqueza artística importante, con unas condiciones estupendas que me permitían vivir tranquila y en un entorno en el que la sociedad amaba la danza, acudiendo frecuentemente al teatro como parte de su rutina de ocio.


P: ¿Has notado diferencias a nivel social, entre fuera y dentro de España, en la forma de entender la danza y el oficio?


R: Sí. En Alemania, que es donde yo he desarrollado el 90% de mi carrera como bailarina, la danza es una profesión más, las administraciones y la gente valora y respeta nuestra profesión y la apoya de forma activa con acuerdos, ayudas regulares y acudiendo al teatro. La gente conoce a los bailarines de su ciudad, se sienten orgullosos, sienten a la compañía como propia.

P: ¿A qué crees que se deben estas diferencias entre España y Alemania?


R: A una educación temprana que fomente el consumo de cultura y a los convenios de ayudas a la danza por parte de los gobiernos.


P: ¿Y en cuanto a la situación económica de la bailarina y sus condiciones de trabajo?


R: Las condiciones de trabajo eran bastante buenas: buen sueldo, con largo periodo de vacaciones pagadas, cotizando a tiempo completo en seguridad social, etc. Lo que debería ser en España pero prácticamente sólo se da en la Compañía Nacional de Danza.


"Para el futuro me encantaría poder dar a mis producciones y a los bailarines con los que trabajo la estabilidad que se merecen"

P: ¿Por qué tomaste la decisión de volver a España? ¿Cuáles fueron tus principales objetivos por entonces?


R: Decidí volver por motivos personales y por el reto de bailar en mi ciudad. Quería y quiero romper con el exilio y poder ganarme la vida sin tener que renunciar a vivir en casa, lejos de mi familia y de mi tierra. Este objetivo, junto con la inquietud artística de producir mis propios espectáculos se alineó con la ausencia de trabajo que encontré al llegar aquí: había algo de trabajo, pero poco e intermitente.


P ¿Encuentras dificultades para llevar a cabo tu actividad artística, tanto a nivel individual como de compañía?


R: Por supuesto. Es un campo complicado, en el que la mayor parte del trabajo exige que me desplace fuera de Málaga, pero con mucho esfuerzo y diversificando la actividad de la compañía con cursos de formación, festivales, clases magistrales, etc. El trabajo va creciendo y el nombre de la compañía también.


P: ¿Crees que es importante formar un público de danza?


R: Es imprescindible. Desde Málaga conozco varias compañías que como yo, han participado en circuitos infantiles como Abecedaria, tan necesarios y tan positivos para esta labor, y hemos dado charlas en colegios e institutos, pero aún hay mucho por hacer.


P: ¿Cuál es tu meta a corto plazo? ¿Qué deseos tienes para el futuro?


R: A corto plazo quiero mantener a toda costa el nivel de crecimiento que ha tenido mi compañía en el último año: en lo que va de año hemos superado el número de funciones de todo el año pasado, y ahora toca seguir. 


Para el futuro me encantaría poder dar a mis producciones y a los bailarines con los que trabajo la estabilidad que se merecen. Tener la tranquilidad y la satisfacción de que todo el esfuerzo que requiere la danza no es en vano, y que las siguientes generaciones nos vean como ejemplo de una profesión real, tangible, de la que poder vivir.



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