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Carlos Camps: "Bailo porque me supone enfrentarme cada día a mí mismo"

Actualizado: 22 de oct de 2019


Carlos Camps es bailarín contemporáneo, técnico en construcción de escenografía y maquinaria escénica y de iluminación de espectáculos en vivo. Actualmente se forma como coreógrafo en el Conservatorio Superior de Málaga "Ángel Pericet", combinando sus estudios con el trabajo de bailarín profesional en diversas compañías andaluzas.


Ha trabajado con Producciones Imperdibles en piezas como Los Niños de Murillo con motivo de la conmemoración del centenario del nacimiento del pintor sevillano, Deambulantes, una obra de corta duración que mezcla danza contemporánea y danza urbana; y Mirando al Cielo, un espectáculo de calle fruto de la reflexión sobre los puntos de vista de la danza. En este caso esta pieza se baila sobre un suelo transparente y el público observa desde abajo.


También ha bailado para la compañía La Pública/Paco Nevado el espectáculo de Coche es Casa, una pieza que mezcla el lenguaje de la danza con la acción física, la improvisación y el texto. Ha formado parte del elenco en las obras Azul Prusia, Azul Berlín, de la compañía malagueña de Ana Rando, y De Flor en Flor, de Fernando Hurtado. Actualmente trabaja con el coreógrafo en el proyecto El Viaje de Alicia, una nueva lectura del clásico de Lewis Carroll.



Pregunta: ¿Desde cuándo llevas en el mundo de la danza? ¿cuál ha sido tu trayectoria?


Respuesta: Llevo relativamente poco tiempo. Yo llego a la danza desde el teatro. En el año 2000 cuando entré en la universidad me incorporé al grupo de teatro universitario "Mamadou” de la UJA. Tiempo después, decidí que esto de las artes escénicas podía ser algo más que una diversión y me mudé a Sevilla para formarme como “Decorador de Escenarios” y en “Luminotecnia” en Escénica.


Empecé a tomar clases de danza contemporánea en el programa "Danza para todos" del Centro Andaluz de Danza (CAD). Una profesora me animó a presentarme a las pruebas de acceso al Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla, donde cursé cuatro años en la especialidad de contemporáneo con resultados gratificantes, lo que me animó a buscar un poco más. Así que me presenté a la prueba de acceso del Centro Andaluz de Danza donde me seleccionaron para hacer la formación intensiva de dos años.


Una vez terminado el CAD (2017), me presenté a las pruebas de acceso del Conservatorio Superior de Danza de Málaga, donde actualmente estudio el Grado de Enseñanzas Artísticas Superiores de Danza por la especialidad de Coreografía de la Danza Contemporánea. Desde entonces, combino mis estudios con el trabajo en diferentes compañías de danza (Producciones Imperdibles, Cía. de Danza Fernando Hurtado, ...).


"Ser bailarín no ha sido una decisión consciente"

P: ¿En qué momento supiste que querías ser bailarín y dedicarte a ello?


R: No ha sido una decisión consciente. Es decir, no tuve un momento en el que dije “quiero ser bailarín”. Siempre he sido aficionado a ver danza y teatro y lo que empecé como una afición fue ocupando cada vez más tiempo y dedicación en mi vida hasta convertirse en profesión.


Un día recibiendo las correcciones de una profesora noté que me hablaba como si ya fuese bailarín profesional y que en la misma clase había compañeros a los que yo había visto bailar en compañías en distintas ocasiones. En ese momento me di cuenta de que la “afición” se había convertido en algo más.


P: ¿Por qué decidiste estudiar en el Conservatorio Superior? ¿Por qué Coreografía?


R: Principalmente porque se trata de una titulación superior y es algo que quería tener. Creo que es algo que me puede abrir algunas puertas en el futuro profesional. Escogí el itinerario de Coreografía e Interpretación de la Danza Contemporánea porque me encanta el escenario como espacio de trabajo. Como espectador he visto cosas que me han fascinado y siempre he querido saber cómo se hace, cómo se construye eso. Es como cuando ves a un mago y quieres saber el truco.


"Las compañías con las que trabajo me pagan bien, también se que si les fuese posible pagarían más"

P: No solo compatibilizas el trabajo con el Conservatorio, sino que además te presentas a audiciones y ejerces como bailarín ¿cómo llevas todo hacia delante? ¿qué dificultades te has encontrado?


R: Al final es compatibilizar trabajo y estudios, algo que hace mucha gente. Estoy habituado a hacerlo y no me parece algo heroico. Mis padres me han ayudado económicamente hasta que terminé mis estudios como tramoyista y técnico de iluminación y a partir de ese momento yo me hice cargo de mí mismo. Con momentos mejores y peores, pero conseguí salir adelante. El combinar trabajos con los estudios es algo que no me planteo como tal, tengo que hacerlo y lo hago.


En cuanto a dificultades te encuentras muchas, de horario, económicas, etc. Pero las vas superando poco a poco y con el apoyo de tu gente más cercana. Por otro lado, me he encontrado limitaciones como, por ejemplo, no poder hacer una formación determinada porque es en el extranjero durante un mes. No me lo puedo permitir por trabajo y por motivos económicos. También es difícil cuando trabajas en un proyecto profesional de danza con una compañía y no te queda más remedio que faltar a clases.


P: A nivel económico, ¿es posible llegar a final de mes siendo bailarín?


R: Pienso que si se puede. Yo en este momento no vivo solo de la danza, pero tengo compañeros y amigos que si lo hacen. Es cierto que no es fácil, para conseguirlo hay que trabajar mucho y, desde luego, no hay lugar para la pereza.


P: ¿Cuánto suele ganar un bailarín? ¿Crees que cobra un sueldo digno?


R: Pues depende. Seguramente no se cobra lo mismo en la Compañía Nacional de Danza que en una compañía pequeña. Yo considero que las compañías con las que trabajo me pagan bien, también sé que si les fuese posible pagarían más. La situación del sector es difícil por muchos factores.



"Son las instituciones las que deben implicarse en dar valor a esta profesión"

P: ¿Crees que en el extranjero se valora más la profesión? ¿Has pensado salir de tu comunidad o emigrar?


R: Creo que en España la gente de a pie, el público, si valora el trabajo de la danza. Son las instituciones las que deben implicarse más en dar valor a esta profesión. Fomentando el desarrollo de un sector laboral estable y de calidad. Es decir no solo dar subvenciones, que también son pocas, sino mejorando la calidad del sector desde la formación hasta la regulación laboral adecuada a las características del perfil profesional de la danza. Esto es lo que pasa en el extranjero.


Alguna vez me he planteado moverme al extranjero, pero nunca como algo serio o definitivo. Aunque sí es cierto que si tuviera la oportunidad de trabajar en un proyecto en el extranjero de forma temporal lo haría.


P: Aún este panorama tan crudo e inestable, ¿disfrutas de tu profesión? ¿qué es lo que más te gusta de ella?


R: Pues sí disfruto mucho. Lo hago porque me supone enfrentarme cada día a mí mismo, asumir mis miserias y mis virtudes y con eso construir algo nuevo cada día. Como me dijo una vez un profesor: “intentar ser cada día la mejor versión de ti mismo".


P: ¿Cuál es tu objetivo a corto o medio plazo? ¿Qué querrías hacer en el futuro,

cuál es tu meta final en el mundo de la danza?


R: Pues a corto plazo mi objetivo es terminar mis estudios en el Conservatorio Superior de Danza de Málaga. A largo plazo me gustaría jubilarme con la tranquilidad de saber que he aportado mi granito de arena a una profesión que me ha enseñado tantas cosas.



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